El inicio del fin
El final de la 5th Season en la Turkish Premier fue bastante agitado. La cerrada lucha por el título de liga entre Basketball Challenge, Siva’s Yigidos y los renacidos Istanbul Brucers acaparó la atención de la prensa rusa (la turca se centraba más en la crisis de los misiles rusos). Gumusluk Energy tuvo también su cuota de popularidad coronándose campeón de copa contra todo pronóstico. Y la prensa rosa andaba exaltada ante el posible regreso de DeMarco Robinson a Turquía. Pero más allá de todo esto, en un pequeño motel de carretera a las afueras de Ankara, se gestaba la creación de un equipo que no dejaría indiferente a nadie: los Ankara Steelers, el Chelski del baloncesto europeo.
Durante varias temporadas, Javier Pascual, un joven a la par que humilde campesino aragonés, trabajó codo a codo junto con Bruce en la dirección de los míticos Istanbul Brucers. Aprendió los mayores secretos de la economía (sumergida) y la extorsión. Esculpió un cuerpo perfecto ideal para practicar los más variados deportes de contacto, descubrió las más modernas tácticas baloncestísticas y aprendió a distinguir el melón de la sandía. Su relación con Bruce fue tan estrecha que incluso se llegó a publicar en la prensa que tenían pensado adoptar un bebé chino o, en su defecto, a Tom Toddle.
Pero Javier Pascual tenía otros planes in mente. Amasó una considerable fortuna gracias a diversas inversiones de alto riesgo recomendadas por Bruce&Doyle Ltd., siendo una de las más rentables la compra de “Hierros y Forjados Turcos S.A.”, que dio sustanciosos dividendos a Pascual y le metió de lleno en el peligroso mundo de los aceros y contrachapados. Con los bolsillos rebosantes de dólares, Don Javier, que así se hacia llamar, pensó que había llegado la hora de volar solo. En la mañana del día 83 del 5º año del Señor (Talad), Bruce se despertó inquieto, intuyendo que algo grave había sucedido. Recorrió como un loco el ala oeste de su mansión y, tras desayunar un café con leche y unos donuts, hizo lo propio con el ala este de la Bowen House. Temeroso de Dios abrió el armario que compartía con Don Javier (o Pascualín, como él le llamaba cariñosamente) y descubrió que estaba vacío. Solo quedaban los viejos gallumbos de Bugs Bunny que Bruce le regaló por ferias y una nota que le hundió en la miseria:

Próximamente… Ankara Steelers: la pasión turca de Don Javier (Cap. 2): Un nuevo comienzo.

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